Padel World Press .- Con frecuencia nos encontramos con muchos jugadores de pádel que le pegan bastante mal a la pelota pero que juegan muy bien. Recordamos que existen dos tipos de placeres en este deporte: El primero, y básico, es pegarle a la bola. Es decir, disfrutar de cada golpe porque esa será la primera satisfacción. Sin embargo, muchos jugadores quedan en este punto, pegarle por pegarle sin importar más que eso.

Ahora distinguimos muchos otros, la mayoría, que son todos aquellos que siguen nuestros artículos y a los que les importa, más allá del golpe en sí, su resultado. Si es efectivo o no, para volver a realizarlo o abortarlo.

Descartamos el primer caso de los jugadores, que son los que suelen jugar muy pocos partidos de pádel y lo hacen de manera ocasional con amigos, sin importarles la efectividad. Se lo toman como algo recreativo, que es una de las virtudes del crecimiento de esta disciplina… Sin embargo, con el tiempo, comienza a prender la llama de la competición. El juego adulto y el objetivo de la ‘diosa de la excelencia’, ser el mejor (de lo que se puede ser) y esto es lo valorable.

Un deportista de alta competición piensa cada tiro como si condujera en la carretera. Recta, visibilidad de día, sin coches a la vista, varios carriles… Se van dando todas condiciones para conducir con facilidad o bien para ejecutar sus tiros fáciles hasta que, en un momento, la carretera se hace sinuosa, muchos coches que van y vienen, se oscurece el día y aparece una lluvia de locos… Es ahí es donde el conductor aminora la marcha y hace sus maniobras más seguras.

Y eso mismo es lo que ocurre en un partido, con una pequeña gran diferencia: Conduciendo se puede ir la vida en un error pero, en el pádel, lo que se nos va es sólo un punto. En ese sentido, si pensáramos cada punto como en la conducción, lo más probable es que no cometeríamos errores… De eso se trata nuestro deporte.

Ganar-continuar; perder-cambiar

Cuando vamos ganando hay que seguir haciendo lo lógico. Cuando vamos perdiendo, ahí sí podemos arriesgar un poco más pero sin hacer locuras.

Por otro lado, para modificar alguna jugada, la única opción es la de REPETIR. De nada sirve hablarlo, hay que practicarlo. Cuando una acción no sale, hay dos tipos de decisiones: Seguir intentando hasta perder el partido o bien, lo más recomendable, evitarla por ese encuentro. Después podremos practicarla en los entrenamientos. De aquí la regla del 33-66… Es decir, si cada 3 tiros, 2 son buenos, adelante. Si de cada 3 tiros, 2 son malos, evitarlo.

Esto es muy común en remates o bien en tiros desde el fondo, con mayor o menor riesgo. También están las ‘bandejas traicioneras’, que son globos que no parecen tener gran complejidad y, al tendernos esa trampa, se les da más velocidad, lo que nos hace perder el punto.

Si comparamos el pádel con muchos otros deportes de equipo notaremos que en el fútbol, por ejemplo, cada jugador tiene una función: algunos atacan y otros defienden. Aquí es otro de los problemas que nos encontramos es que, en décimas de segundos, se puede pasar del ataque más ‘feroz’ a la defensa más complicada. Pero siendo el mismo jugador el que debe pensar de dos modos distintos, cayendo muchas veces en esa trampa.

Tomar la red

El dominio en la red pasa a ser fundamental. Recordemos también que en la red sólo nos queda ‘hacer centro’, es decir, pegarle en el centro de nuestra pala.

En el fondo de pista los problemas se multiplican porque se debe decidir en décimas de segundos si golpea después del bote, de botepronto, de volea o si bien se deja pasar esa bola para golpearla después de un rebote, dos rebotes, girar o separarse de la pared.

Si el lector llego hasta aquí, seguramente hace un rato se dio cuenta que es más fácil.

Solo un 5% de los golpes es usado para remates. Pero más complejo es pensar que en un duelo se golpean más de 400 tiros, lo quiere decir que sólo 20 son para esos remates. Y como curiosidad, ¿cómo se ‘prueba’ una nueva pala? Golpeando remates contra la pared… ¿Llamativo no?

70 y 30

Esta es la proporción de necesidad entre el entrenamiento de ataque y de defensa. Como dijimos, son muchasa más las alternativas en el fondo de la pista, por lo que deberemos repartir nuestro tiempo en dichas cantidades. Está claro que a todos nos gusta volear y rematar pero el juego adulto es el que analiza todas estas cosas y, si quieres ganar, habrá que hacer muchas cosas bien… Porque el camino no es a ganar sino a realizar una suma de cosas buenas que es lo que nos permitirá obtener el mejor resultado, que no siempre pasa por lograr la victoria. Por eso decimos que quien sñolo juega a ganar, si pierde, tiene un fracaso mientras que quien juega a hacerlo todo bien, si pierde, sólo tendrá una derrota… Y esa es una gran diferencia.

Con el rival en el fondo a los huecos, con el rival en la red al cuerpo

Muy simple, cuando se encuentren en la red, busquen sus voleas y remates a los espacios vacíos, a ser posible de forma cruzada. Así tendrán más tiempo para ejecutar su próximo tiro porque el rival deberá dejar rebotar la bola. Por su parte, cuando sea el rival quien se encuentre en la red, habrá que jugar los tiros al cuerpo, siempre que sea posible al oponente cruzado a nosotros. De esta manera no podrán tener grandes tiros de potencia y, por lo tanto, se podrán neutralizar sus golpes con fácilidad.

A la hora de sacar, es interesante proponer la acción, ser agresivos y, con determinación, hay que tratar de ganar rápido. A la hora de restar, se debe ‘castigar’ metiendo gran cantidad de pelotas, buscando puntos largos y provocando un mayor desgaste en el rival. Por resumir este concepto: Hay que intentar ganar con rapidez cuando sacamos y perder lento cuando restemos. Esto influirá mucho en la mente de los contrarios.

Jorge Nicolini

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