Miguel Lamperti: Una historia interminable para contar

Miguel Lamperti: Una historia interminable para contar

No te pierdas la primera parte de nuestra entrevista con Miguel Lamperti. Nuestro compañero Daniel Gamarra tuvo la oportunidad de mantener una larga conversación con uno de los jugadores más carismáticos del Circuito WPT, con quien habló de numerosos aspectos tanto de su vida profesional como personal.

Padel World Press .- Puede que hoy en día sea considerado como uno de los jugadores más espectaculares de World Pádel Tour, capaz de poner en pie a las gradas con sus remates imposibles y con esos recursos que sólo pueden pasar por la cabeza de un verdadero genio.

Puede que en estos momentos los aficionados esperen con muchas ganas ese instante de conseguir un autógrafo o de sacarse una foto con su ídolo… Y es que Miguel es una de esas personas con un magnetismo tan especial que les permite conectar con los aficionados con sólo una mirada, con sólo un gesto… Con sólo un golpe dentro de la pista.

Para llegar a ello, el ‘estandarte’ del Team NOX ha tenido que completar un largo camino repleto de historias, de vivencias, de episodios de lucha y superación que le han llevado a ser el Lamperti que todos conocemos.

¿Sabes cómo fueron sus inicios en el mundo del pádel o cuándo conoció a Juani Mieres, su compañero actual? ¿Sabías que trabajó en una fábrica de palas o que vivió durante un tiempo en Brasil? ¿Cuándo decidió venir a España?

Todas esas preguntas y muchas más tendrán su respuesta justo a continuación… ¡¡Así que no puedes perderte esta gran entrevista!!

¿Cómo fueron tus inicios en el pádel? ¿A qué edad empezaste a jugar?

Empecé a jugar al pádel a finales de 1991. Después de entrenar al básket, deporte rey en mi ciudad, por lo general jugaba contra la pared o molestaba a todo el mundo para poder jugar cuando faltaba uno, jajaja.

¿Qué hacías antes de descubrir el pádel?

Estudié Primaria y Secundaria. En Secundaria me gradué como técnico de computación aunque, para ser sincero, no tengo ni idea de ordenadores. Nací en una ciudad de baloncesto pura y yo era de una familia de  clase media baja. Mi papá era mecánico y mi mamá era ama de casa. Ella vivía por y para nosotros, para mis hermanos mayores y para mí. Yo, al ser el menor, fui el mimado jajaja. Me acuerdo que mi mamá tenía que hacer rifas para que yo pudiera competir en Menores. Todo lo que he conseguido, y principalmente mi forma de ser, se lo debo  a ella, a mis hermanos y al ‘Peladito’ Pensa. Gracias a sus esfuerzos quedé Campeón Provincial y Nacional de Menores en todas las categorías. En 1995 pude competir a Nivel Profesional por primera vez, en una prueba que se celebró en Bahía Blanca, junto a Martín Matoso.

A partir de entonces empecé a jugar más previas de estos Campeonatos Profesionales junto a mi actual compañero, Juani Mieres, al que ya conocía de mi etapa de Menores… Por lo tanto se puede decir que Juani fue mi primer compañero a nivel profesional. Ir a jugar las Previas del Circuito Profesional para nosotros era muy difícil ya que teníamos que ir en bus y pasar muchas horas en viajes. Para poder costearme estos viajes trabajé varios años en una heladería, a la que Juani venía a buscar su helado cada noche, jajaja.

En los estudios, no era malo con los números. Empecé la Universidad de Ciencias Económicas e hice 3 años, hasta que salió la posibilidad de venir a España.

Háblanos sobre tu etapa de trabajo en la fábrica de palas de pádel… ¿Cómo vivías por aquel entonces?

Esto se produjo en plena crisis de Argentina. En 2001, un señor de Girona me ofreció trabajo en España de entrenador de pádel en un nuevo club que se iba a abrir. Vi que era un buen momento para venirme a España porque muchos jugadores buenísimos de mi generación ya estaban allí desde hacía tiempo… Así que hablé con mis padres para contarles la idea de irme a España y dejé la Universidad… Comenzaba una nueva aventura en la que me preparaba para viajar a España pero, sin embargo, a la primera semana del viaje, el señor de Girona desapareció y nunca se produjo la apertura de ese club de pádel… A mí eso me cortó las piernas porque ese año ya perdí el semestre de la Universidad. Ahí fue cuando Emilio Forcher (SideSpin) me ofreció trabajo en su fábrica de palas para que me pudiera costear mis entrenamientos y para que pudiese jugar los torneos. Emilio se portó como un padre, que me dejó vivir en su casa. Siempre le estaré agradecido. En esa época también conocí a mi mejor amigo, al que es como un hermano para mí, el ‘Peladito’ Pensa.

¿Cómo fueron tus años de residencia en Brasil? ¿A qué te dedicabas?

Brasil fue una de las experiencias más bonitas que he tenido en mi vida. Llegué a Brasil debido a competir en un torneo en el que se clasificaban los mejores de Sudamérica y yo había quedado número 1 de Argentina  en 2002 junto a Marcelo Pérez. Me acuerdo que fue de locos y es que llegué a Brasil y al torneo de casualidad… ¡¡Porque casi pierdo el vuelo!! Siempre fui muy despistado en esas cosas pero creo que ahora he mejorado bastante, jajaja. Aun así, ganamos la prueba tras superar en la final a Pablo Lima- Miguel Pisorno. Nada más lograr la victoria me llamó un señor de la ciudad de Pelotas para ofrecerme trabajo de profesor en un club de pádel.

Junto a ello, también vi la posibilidad de competir en el Circuito Brasileño que, por aquel entonces,  tenía  muy buen nivel… Estaban Pablo Lima, Federico González, Marcello Jardim, Chico Gomes, Julio Julianoti, Gervasio Del  Bono…  A finales de 2002 me fui a Brasil, donde trabajaba como un animal, dando 10 horas de clases por día,  una locura… Aunque también tuve tiempo para vivir y conocer algunas ciudades muy bellas.

En aquella época, sufriste un grave accidente de tráfico que pudo cambiar tu vida por completo… ¿Volviste a nacer? ¿Qué cambió en Miguel Lamperti tras ese incidente?

La historia empezó en Brasil en 2004, ya que  me enamore y me eché novia (Manuela). Esta chica me ayudó mucho a ahorrar. Era la primera vez que conseguía juntar dinero, ya que hay que decir que yo siempre le he dado poco valor a éste: lo que entraba luego salía. A finales de ese año, de 2004, logré juntar un buen dinero. Se lo di a mi papá al llegar a Argentina, quien se quedó con los ojos como platos puesto que yo nunca ahorraba nada.

Le dije que me quería comprar un coche y al día siguiente fui con él a comprarme un Renault Clío precioso. Poco después le dije a mi padre que volvía a Brasil con el coche. Llegué hasta Buenos Aires, donde dormí  en casa del Peladito para así, al día siguiente, cruzar la frontera entre Brasil y Argentina. Al llegar a la frontera dormí en casa de Danuso, un amigo de pádel. Al día siguiente salí a las 10:00 de la mañana rumbo a Brasil, donde había quedado con mi novia (Manuela).Recuerdo el día a la perfección, 14 de enero de 2005, hacía muchísimo calor.

Bajé las ventanillas pero aun así paré un rato porque hacía un calor infrahumano. En la gasolinera, le pregunté al chico cuánto faltaba hasta Xangrila y me dijo que unos 315 kilómetros. Reposté y a los 5 kms de salir, me quedé dormido… O eso me dijeron porque me desperté en el Hospital. Había caído en un barranco y el coche había volcado. Al no tener  cinturón salí por el cristal de atrás y por eso me salvé, sólo con la fractura de 6 costillas.

Recuerdo que mi hermano estaba allí cuando desperté. Había venido a verme desde muy lejos, para ver cómo me encontraba. Es un recuerdo muy bonito que tengo y que nunca olvidare.

Al tiempo enviaron mi Clío a Pelotas y, cuando fui a verlo, parecía una servilleta, parecía una piña jajaja… Todo lo que había ahorrado se había perdido, ya que no tenía seguro internacional pero eso era lo de menos ya que, por suerte, estaba bien. La verdad es que no sé cómo me salvé. El médico me dijo que tenía 6 costillas quebradas  y que  una me había perforado el pulmón.

Recuerdo que cuando me vino a buscar mi suegro al hospital me dijo: “Gringo hierba mala nunca muere”, jajaja… No me debía querer mucho mi suegro. Fue como haber nacido de nuevo. Estuve más arriba que abajo. Por eso, el 14 de enero de 2005 es una fecha que siempre recordaré… El día en el que volví a nacer.

¿Por qué llevas ese anillo siempre en el cuello? ¿Qué significa? 

El anillo es de la persona por la que me despierto todos los días con una sonrisa, de mi mamá. No me lo he quitado desde que  falleció. Ella es la que me cuida desde arriba. Al día siguiente de que falleciera mi hice el tatuaje que llevo en mi brazo, el tribal que dice “mamá, te amo”.

¿Cómo fueron tus primeros años en España a nivel profesional?

Después de fallecer mi mamá tomé la decisión de venir a España… Era el momento de cruzar el charco. Había pasado buenos años en Brasil, que fueron espectaculares, pero siempre tenía la espina de venirme ya que aquí era donde estaba el mejor Circuito… Así que en el año 2006 me vine para España con Chico Gomes para dos meses solo: julio y agosto.  Llegué con un bolso con 20 palas que me dio el peladito Pensa de la marca Bristol. Eso sí que fue heroico ya que llegamos a España sin tener ni idea de nada, jajajaja… Caímos, gracias a Dios, en VillaPádel, donde me trataron genial. Me acogieron como si fuera uno más y me contrataron de monitor. Hay que tener en cuenta que en esos años aun no existían ni el PPT ni el WPT. Me acuerdo que en esa época se realizaban torneos de la Federación Internacional y recuerdo un torneo que jugaba con Chico, en el que llegamos a semifinales y perdimos contra Willy-Jardim así como otro torneo en Castellón, donde tanto Chico como yo quedamos acalambrados y perdimos en el 3 set contra Pablito y Roby Gattiker… Habíamos pasado la noche durmiendo en el vestuario. Cuando terminó esta gira en España, que fue muy linda, Mariano Lasaigues me ofreció jugar con él en España la siguiente temporada. Esto fue en torno al año 2007.

También quiero destacar a una persona que me ayudó muchísimo aquí en España, Rafa Suárez, dueño de una inmobiliaria, que me echó una mano de locos  para que pudiera competir aquí. Él me pagaba todos los gastos que yo tuviera para poder competir.

En esos años seguí  jugando en España durante varios torneos y mi vida empezó a cambiar ya que me salió el contrato de HEAD… Por primera vez empecé a cobrar un dinero suficiente para poder desarrollar de forma adecuada  mi carrera de deportista.

Maru me dijo que deseaba irse a Argentina y, a partir de mitad de año de  2007, comencé a jugar con Mati Díaz. Nuestro primer torneo fue el de Mérida, en el cual llegamos hasta la final.

¿Eras igual de querido en Argentina que en España en tu etapa profesional? ¿Tenías la misma fama?

Siempre tuve suerte con las personas. Siempre me llevé bien con la mayoría de la gente. El cariño que recibo es algo que me sorprende día a día… Pero sí creo que sí que era igual de querido, aunque está claro que allí no me conocen tanto como aquí. Lo que sí es cierto es que cuando voy allí a jugar el Circuito el cariño que recibo de la gente  es espectacular… Es algo difícil de explicar pero muy bonito.

¿Te conocían ya por aquel entonces como el canoso? ¿Cuándo se te puso el pelo blanco?

La fama del canoso surgió cuando  empecé  a jugar como profesional en Buenos Aires, pero en Bahía Blanca nunca le dieron ‘pelota’ a eso del canoso ya que allí no tenía ese reconocimiento que tuve en otros lugares… En  mi ciudad  no me conocía nadie; sólo mi familia y la gente con la que había jugado al pádel. El pelo blanco se me puso por primera vez a los 17 años. Lo tomé con naturalidad aunque una vez estuve a punto de teñirme de negro… Cuando fui a hacerlo mi madre me dijo que me  quedaba  bonito así y por eso no me lo teñí. Desde entonces se ha quedado así.

Has jugado con  muchos compañeros en estos años… ¿Qué destacarías de cada uno de ellos? ¿Cuál es el jugador del Circuito con el que guardas mayor relación?

Marcelo Pérez: Cuando jugábamos juntos era como mi hermano mayor… Un jugadorazo, un amigo con el que disfruté muchísimo en la pista.

Mati Díaz: Es un ejemplo de constancia, superación y trabajo.

Cristian Gutiérrez: Puro talento. Un genio pero, cuando jugamos juntos, creo que ninguno de los dos lo dio todo.

Maxi Gabriel: De los mejores compañeros que he tenido… Un fenómeno, el enano. Fue mágico. Yo le admiro como persona y jugador. Creo que es el tipo que más facilidad tiene para jugar. Es el compañero ideal porque siempre hace mejor al que está a su lado.

Tito Allemandi: Lo da todo en cada entrenamiento. Se rompe cada día. Es puro sacrificio y esfuerzo. Se entrena para ser el mejor día a día.

El jugador con el que más relación tengo es Jordi Muñoz. Mi ex novia y su mujer eran grandes amigas y por eso, gracias a ellas, nos hicimos muy buenos amigos.

Permanece muy atento a las páginas de Padel World Press porque, en los próximos días, te ofreceremos la segunda parte de nuestra entrevista con Miguel Lamperti.

En ella te contaremos cómo es su día a día, cuáles son los mejores recuerdos y momentos que ha vivido gracias al pádel, cómo valoraría la temporada actual y qué ha supuesto que una marca como NOX haya decidido apostar tan fuerte por él.

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