Puede que no sea el jugador más mediático, que su pádel no sea el más vistoso pero, desde luego, logra que todo sus compañeros sean ‘mejores’. Trabajador incansable, profesional ejemplar en todos los sentidos, el integrante del Team Vibor-A forma parte de la elite del Circuito World Pádel Tour y en este 2016, junto a Ramiro Moyano, desea pelear por la conquista de metas más ambiciosas.

Padel World Press .- Está a punto de comenzar una temporada en la que ha depositado grandes expectativas. La dinámica positiva en la que cerraron la pasada campaña le invita a ser optimista y a pensar que este año tanto Rami como él pueden ser unos de los rivales a batir.

Como recuerdan los compañeros de World Pádel Tour, hablar de Maxi Grabiel es hablar de un jugador muy especial, de esos que consiguen despertar y aprovechar al máximo el potencial de sus compañeros. Lo hizo hace años con Agustín Gómez Silingo, lo repitió en 2014 al acompañar a Paquito Navarro en la conquista de sus primeros títulos como profesional y lo ha vuelto a hacer en 2015, clasificándose junto a Moyano para el encuentro definitivo del Estrella Damm Másters Finals.

Aún en La Plata, la ciudad argentina que le vio nacer y formarse como jugador de pádel, apura sus últimos días de descanso antes de volver a España para retomar sus entrenamientos. El día 1 de febrero, a las órdenes de Horacio Álvarez Clementi, comenzará con una pretemporada que le ayudará a afrontar en las mejores condiciones posibles el inicio de sus nuevos retos.

Habría que echar la vista atrás hasta llegar al año 1993, cuando Maxi se clasificó por primera vez en su carrera para el Cuadro Final de un torneo profesional en Argentina, en una época en la que este deporte vivía su máximo esplendor en su país. Muy poco después, como tantos y tantos compatriotas, se trasladó a España para competir en el mejor Circuito del mundo… En el que siempre ha formado parte de su grupo de ‘elegidos’.

No te pierdas esta entrevista concedida al equipo de World Pádel Tour.

En los últimos 13 años has tenido varios compañeros y con la mayoría los resultados han sido positivos…

He tenido buen ojo al elegirlos (risas). Bromas aparte, he tenido la suerte de jugar con compañeros de muy buen nivel y que siempre se adaptaban bien a mi tipo de juego. Desde que llegué a España he jugado con Marcello Jardim, Leo Padovani, Gastón Malacalza, Agustín Gómez Silingo, Fernando Poggi, Miguel Lamperti, Paquito Navarro, Cristian Gutiérrez y, ahora, con Ramiro Moyano.

La peculiaridad es que con los más jóvenes siempre has logrado por lo menos un título en una época donde no era fácil conseguirlo, porque el dominio de Juan Martín y Bela era casi absoluto…

He tenido la suerte de conseguir buenos resultados. Con Agustín Gómez Silingo ganamos dos torneos en los años que estuvimos juntos, uno en Madrid y otro en Valladolid. A Agustín lo conocía de La Plata. No llevaba mucho tiempo aquí y por el tipo de juego pensé que nos podíamos acoplar. Fue una apuesta que salió bien y tuvimos buenas temporadas. Luego, con Paquito Navarro fue una situación muy particular. A fines de 2014 hubo algunos cambios de parejas y acordamos terminar esa temporada juntos. Eran sólo cuatro torneos y la verdad es que se nos dio bien. Ganamos en Valencia y San Fernando, logrando una muy buena sintonía. No teníamos ninguna presión y eso también jugó a nuestro favor.

Y ahora con Ramiro Moyano, estuvisteis a punto de conquistar el Másters Finals. ¿Te esperabas llegar el choque decisivo?

No, nos vamos a engañar; nunca me lo imaginé. Llegamos como la pareja más floja a priori. Éramos los cabeza de serie número 8 y no habíamos tenido un buen año. En los seis meses que estuvimos juntos no logramos superar los cuartos de final. Era una situación difícil porque jugábamos muy bien en los entrenamientos pero en la competición no lográbamos los resultados. En el Másters no teníamos mucha presión y los partidos se nos dieron bien, incluso la final, donde tuvimos nuestras opciones.

Con este cierre de temporada, ¿cuáles son los objetivos que se han trazado para 2016?

Los resultados del Másters nos han hecho ver que podemos ganar a cualquiera. Eso te cambia un poco la cabeza, te hace ver que puedes competir de igual a igual y que tenemos nuestras opciones. Por eso te diría que nuestro objetivo será estar entre las cuatro mejores parejas del ranking y, como es obvio, conseguir algún título. Ramiro tiene mucho camino por recorrer, aún no ha llegado a su techo y debemos seguir trabajando para explotar aún más las virtudes de uno y otro.

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