Padel World Press .- Vamos a continuar con mi post ‘Al compás de mi compañero’ y, por ello, iremos desarrollando una serie de textos sobre las situaciones que nos podemos ncontrar en las distintas zonas de la pista. En esta ocasión, llega la hora de analizar las circunstancias más comunes en las que el balance con nuestro compañero nos va a ayudar en nuestro juego de ataque.

¿A qué nos referimos cuando hablamos sobre el balance con nuestro compañero? Intentad imaginar que los dos estáis unidos por una cuerda y que ésta no está totalmente tensa, que tiene un poco de holgura. Siempre es mejor que no esté tensa, pero ello tiene que arrastrarnos con nuestro compañero.

Tenemos que estar activos y en movimiento mientras esperamos que la pelota venga desde el otro lado de la pista. Por ello, aprovecharemos esta situación para ir aproximándonos a la posición que nos sea más favorable junto a nuestro compañero. Analizaremos cómo ha sido nuestro golpeo y, según cuál haya sido el resultado de nuestro tiro, deberemos empezar a tomar un balance con nuestro cuerpo. Esta acción será previa al golpeo de los contrarios ya que en la parte delantera de la pista trataremos de optimizar nuestros movimientos para ganar el punto.

 ¿Qué es el Balance Horizontal?

En el juego ofensivo, el balance que más se aplica y que aprendemos desde nuestra primera toma de contacto con este deporte es el que realizamos para cubrir los ángulos de tiro del contrario. Conocido como ‘parabrisas’, sirve para cubrir de la manera más eficiente los espacios así como para complicar la devolución del contrario.

Si la bola se encuentra en la zona izquierda de la pista, el jugador de revés se acercará ligeramente al lateral de la cancha cubriendo el paralelo, mientras que el de derecha cerrará el centro y se acercará a su compañero, tapando en todo momento la zona central.

En el caso de que la bola se encuentre en la zona opuesta, se realizará el mismo movimiento pero hacia la derecha. Mientras el jugador de derecha cubre el paralelo, el de revés cerrará en el centro.

Cuando la bola se encuentre justo en el centro, los dos estarán muy pendientes de la pelota por el centro, en este caso, sin acercarse demasiado pero cubriendo el carril central.

Debemos tener en cuenta que esta situación no es infalible y siempre dejaremos huecos por donde los rivales intentarán jugar para armar el punto. De esta manera, es muy importante saber que mientras nosotros cubramos la posición de manera correcta, toda bola que consigan meter en posiciones descubiertas será un golpe con un elevado riesgo para nuestros oponentes, por lo que su probabilidad de acierto con su pala, a largo plazo, será baja.

 ¿Qué es el Balance Vertical?

En el este caso, la disposición de la pareja no siempre será en paralelo ya que en este tipo de movimientos cuenta más la anticipación por parte del jugador que la estrategia pura.

Cuando realizamos una buena volea, en la que generamos una bola baja en el fondo de la pista, los jugadores, para intentar tomar ventaja y estar en una condición más favorable, bascularan hacia adelante y tomarán una posición más cercana a la red, lo que les permitirá realizar golpes más agresivos y definitivos.

Algo similar sucede en el caso en el que dejamos una bola fácil para globo: Intentaremos a anticipar basculando con el cuerpo hacia la parte trasera de la pista.

Como hemos comentado, estas situaciones no son infalibles y no debemos dar por supuesto que siempre tendremos una ventaja definitiva. Es por eso por lo que hay que intentar buscar el punto de equilibrio entre el riesgo que corremos y la ventaja que vamos a tomar.

En estas situaciones de anticipación, el compañero no siempre nos seguirá ya que es una percepción del juego propia de cada jugador. De la misma manera, en ocasiones podremos pensar que el compañero se está precipitando y seremos nosotros los que mantendremos la posición. Sea como sea, recordad siempre que debemos intentar jugar al compás de nuestra pareja.

Un Consejo: Hablar y comentar las jugadas con nuestro compañero nos ayudará a entenderle mejor y, con ello, a poder coordinar nuestros movimientos. Ese ‘buen feeling’ nos dará una pequeña ventaja sobre nuestros rivales.

Antonio Ocete 

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