“La parte cognitiva del juego es aquella que refleja el repertorio de pensamientos que tienen los deportistas cuando están entrenando o compitiendo. Esta cadena de pensamientos suelen aparecer, en mayor medida, en el tiempo de no juego, es decir, cuando la pelota, balón, etc no están en movimiento…. Es ahí donde determinados pensamientos o reflexiones pueden hacer que el deportista coja confianza o la pierda totalmente”. No te pierdas este interesante artículo de Óscar Lorenzo en las páginas de la Revista Digital Top Pádel 360.

Padel World Press .- En el deporte del pádel sabemos que la comunicación verbal y no verbal puede ser una factor muy relevante a la hora de obtener un rendimiento óptimo de la pareja pero, en este artículo, nos centraremos en cada jugador/a por separado, en el plano individual de cada pareja y, en concreto, en lo que piensa cada uno de ellos/as.

¿Qué es lo que pasa por la cabeza de los jugadores/as de pádel en competición?

¿Qué mensajes se dicen a ellos mismos estos jugadores/as?

¿Son beneficiosos estos automensajes?

Hace varios años hice un estudio en este sentido, en una de las concentraciones que la Federación Española de Pádel convocó antes de un Campeonato del Mundo. Tuve la oportunidad de investigar este tema y mi interés estaba depositado en conocer y analizar los pensamientos que los jugadores/as solían tener compitiendo, así como estudiar la naturaleza de los mismos para comprobar si realmente aportaban algo o no a nuestros deportistas.

Para ello entregué un folio en blanco a cada jugador/a (20 jugadores y 14 jugadoras) y les pedí que escribieran, al menos, cinco pensamientos que solieran tener cuando competían y la situación que lo desencadenaba. Este ejercicio fue voluntario y de carácter anónimo para que ninguno de los deportistas se sintiese cohibido a la hora de desarrollar la tarea. Tras el ejercicio recogeríamos todas las respuestas y las leeríamos al azar para, entre todos/as, analizar el contenido de las mismas y comprobar si aportan algo positivo o no al jugador/a.

Tras leer y analizar las respuestas pudimos sacar las siguientes conclusiones:

– El número de pensamientos y manifestaciones verbales era mayor en los chicos que en las chicas.

– El número de pensamientos negativos era superior al de pensamientos positivos en las dos categorías (contabilizamos 110 pensamientos negativos y 51 positivos) siendo este aspecto mucho más acentuado en los chicos (78 pensamientos negativos por tan sólo 31 positivos).

– Los pensamientos y auto-mensajes de tipo emocional, es decir los pensamientos o mensajes que expresan emociones, fueron sido registrados en mayor número también en los chicos. Esto significa que ellos tienden a exteriorizar más su estado de ánimo que ellas (72 manifestaciones de tipo emocional en chicos por 38 en chicas).

– Encontramos también un dato curioso: las chicas solían tener más pensamientos anticipatorios que los chicos, y, por el contrario, los chicos tenían más pensamientos retrospectivos que las chicas ¿Qué quiere decir esto? Parece ser que las féminas suelen dirigir gran parte de sus pensamientos y reflexiones hacia lo que puede pasar en el transcurso del encuentro (anticipan acciones o hechos que pueden ocurrir) y, sin embargo, los chicos parecen enfocar sus pensamientos hacia acciones pasadas ocurridas durante el choque. Para ilustrar este dato podríamos decir que las chicas tendrían, en mayor medida, pensamientos tipo:

“Si perdemos el próximo juego lo tendremos muy difícil…”

Mientras que los chicos tendrían, en mayor medida, pensamientos tipo:

“Si hubiéramos ganado el juego anterior ahora iríamos igualados…”

No perdamos de vista que tan sólo basamos estas conclusiones en los datos obtenidos en una pequeña muestra de jugadores/as (34) y, por tanto, no podemos generalizar. Eso sí, es cierto que los jugadores y jugadoras entrevistados estaban en ese momento entre los mejores de España y eso daba un mayor crédito e interés a los datos obtenidos. Así que podemos decir que nos basamos en un ‘Estudio Piloto’ con tintes de calidad más que de cantidad.

– En cuanto a los pensamientos técnico – tácticos, digamos que fueron muy escasos en este estudio en ambos sexos. Tan sólo se registraron 4 pensamientos de esta naturaleza en chicas y 5 en chicos aunque sí es cierto que se encontraron bastantes manifestaciones verbales, sobre todo tácticas, dirigidas hacia el compañero/a en determinados momentos de los partidos. Estas manifestaciones fueron más frecuentes durante el descanso de los cambios de lado.

– También se podría decir que en chicas hubo un significativo número de pensamientos referidos a lo que los demás piensan de su juego, es decir, centraron gran parte de su atención en la preocupación que les supone el hecho de la evaluación externa, lo que la gente de fuera pueda opinar sobre ellas. En cuanto a los chicos, encontramos que gran parte de su repertorio cognitivo y verbal se basaba en la expresión de sus emociones negativas y también muchos pensamientos dirigidos hacia el rendimiento del compañero.

Los pensamientos que tienen los deportistas pueden y suelen tener relación directa con su rendimiento. Es por ello por lo que conviene trabajar psicológicamente en este sentido para que el repertorio cognitivo del jugador/a sea el más beneficioso posible.

Está demostrado que los pensamientos técnico – tácticos son muy beneficiosos para el rendimiento de la pareja y no así tanto aquellos pensamientos que evocan emociones. Además, suele coincidir que los deportistas que más se lamentan o que más pensamientos emocionales suelen tener son aquellos que más dificultades tienen para superar situaciones adversas.

Óscar Lorenzo García

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